Pensaba que si Gilbert la hubiera acompañado alguna vez hasta su casa desde el tren podrían haber mantenido conversaciones interesantes sobre el nuevo mundo que se presentaba ante sus ojos.
Salvó su vida cuando se desbocó el caballo del carruaje que la llevaba y ella se desmayó en sus brazos mientras la conducía a casa, porque, sabrás, el carruaje se hizo pedazos.
Siempre según su versión, porque quien sospecha de Butch le pregunta si está bien, se ofrece llevarla a su casa para, desde allí, avisar a la policía, y ella dice que no hace falta.
El señor Clúter quiso hablar con ella, no tanto de la obra, sino del chico que la había traído a casa en coche, una estrella del baloncesto del colegio llamado Bobby Rapp.
Al parecer, la menor de 17 años volvía a su casa de una discoteca de La Carlota, a 26 km de Écija, cuando los presuntos agresores se ofrecieron para llevarla a su casa en coche.
Al salir del estacionamiento vio que una de sus amigas, Lorena, esperaba un taxi, por lo que se paró y le preguntó que si la llevaba a su casa, ya que vivían para el mismo rumbo.