En España se usa esta palabra para referirse informalmente a la ropa interior femenina, especialmente a las prendas que cubren la parte inferior del torso.
Sobreponiéndose con todas sus fuerzas al impulso de echar a correr, se obliga a inclinarse más aún hacia el herido y volver a preguntarle que qué ha dicho.
Se levantó el fantasma de su asiento lanzando un débil grito de alegría, cogió la blonda cabeza entre sus manos, con una gentileza que recordaba los tiempos pasados, y la besó.
Para ello, agachaban el cuerpo y avanzaban muy próximos los unos a los otros, de ahí que surgiera la expresión de que trabajaban arrimando o juntando los hombros.
Estaba lleno de zanjas y montículos, erizos y flamencos vivos servían respectivamente de bolas y de mazos, y los soldados se doblaban sobre manos y pies haciendo de arcos.