Más de las tres cuartas partes de las 120 escuelas visitadas durante la misión carecían de material didáctico como tiza o pizarras, libros, laboratorios de ciencias u otros medios de enseñanza.
En el centro del círculo de tiza que sus edecanes trazaban dondequiera que él llegara, y en el cual sólo él podía entrar, decidía con órdenes breves e inapelables el destino del mundo.
Por ejemplo: la palabra “tiza” es de origen náhuatl y se usa en todos los países hispanohablantes… menos en México, donde al mismo objeto le llamamos “gis” ¡que viene del latín!
Pensaba comprarle a Tere una caja de tizas, pero esta vez como un regalo de a deveras, y también un cuaderno cuadriculado de cien páginas, su cuaderno de álgebra se había terminado.
Según cuenta la historia, tomó su pizarrita, hizo un par de garabatos, y en apenas segundos se levantó y puso su pizarra con la respuesta en el escritorio del profesor, cinco mil cincuenta.
En las últimas horas se ha hecho viral la imagen de una turista alemana que pintó con tiza en la Plaza del Obradoiro en Santiago de Compostela los kilómetros que había recorrido.
Y saliendo del laboratorio de computación, en los salones normales, recuerdo que, a diferencia de ahorita, Había estos pizarrones que eran verdes y utilizábamos jices para escribir.