Era una época donde, de las mujeres, solo se esperaba que estuvieran en casa e hicieran trabajos como los que ella ejerció, modista, telefonista o dependienta.
Entonces, la telefonista o la operadora buscaba la entrada con los datos de esta persona y conectaba un cable para poder establecer la conexión con el destinatario.
Claro, el CISC considera que la sobrera a profesiones que van desde carpintero, cocinero, que serían los más cualificados, hasta peones, reponedores, teleoperadores, que serían los no cualificados.