Menos alguno que otro indicador de ciertos esplendores pasados, las sillas estaban destripadas y en los agujeros de la estera se metía el pie al pasar.
Detrás de ellas caminaban cuatro indios de carga con los pedazos del campamento: los petates de dormir, el trono restaurado, el ángel de alabastro y el baúl con los restos de los Amadises.
Le alquilaron en el Parador por ocho reales a la quincena un cuartucho con una cama, una silla de paja rota y una estera colgada del techo que hacía de puerta.
Paso las otras noches a lo largo de la cama de Faustín en el suelo sobre una estera y me conmuevo mirándola descansar tan ajena a la costumbre de dormir juntos que vamos teniendo.
Para el transporte de los bultos y el descanso de la tropa, dispusieron de una galera un carro grande de cuatro ruedas cuyos lados y bajos iban forrados de estera y siete bagajes, que eran carros de dos ruedas.
Andrea se sienta sobre la estera del suelo y entonces Román empieza a hablarle de la familia, de la vida de la casa, sucia como un río revuelto, y le pregunta a Andrea si ella es como él.